La clavadista mexicana se despidió del deporte con los Juegos Olímpicos París 2024 y cerró así una larga carrera deportiva de poco más de 20 años.
COM Informa,
PARÍS, FRANCIA
2024-08-06
Cuando Alejandra Orozco se tiró su último clavado desde la plataforma de 10 metros de la fosa de Saint Denis, en el norte de la capital francesa, soltó la respiración, relajó el cuerpo y cada músculo contraído liberó la presión que sintió una mil veces en cada competencia. Fue como dejar de carga una piedra muy pesada, pero al mismo tiempo sentir felicidad.
Alejandra Orozco reflexiona sobre su historia deportiva, de la resiliencia, esfuerzo y apoyo de su equipo.
A pesar de no lograr una medalla en su última competencia, en estos Juegos Olímpicos en París, Francia, está orgullosa de haber tenido la oportunidad de haber representado a su país.
Extrañará el ambiente y la camaradería con otros atletas, pero se llevará por siempre todos aquellos momentos extraordinarios que vivió, entre victorias y derrotas, que fueron de aprendizaje y, a pesar de todo, volvería a elegir ser clavadista.
Es la historia de una clavadista que brilló como quiso desde aquellos años cuando a sus 11 años decidió ser tirarse desde los 10 metros. De aquella niña que dejó el juego por convertirse en deportista.
“Creo que es una historia larga, una historia de mucha resiliencia, de mucho esfuerzo, de mucha terquedad, diría también, de no tirar la toalla, de no rendirse, de salir adelante, de intentarlo siempre hasta el final y de luchar ante cualquier adversidad”.
A sus 15 años de edad, se lanzó en primer reto olímpico en Londres 2012 y lo hizo con medalla de plata junto a Paola Espinosa en la prueba sincronizada y luego en Tokio 2020, ahora junto a Gabriela Agúndez, se hizo del bronce en la misma prueba.
Ha terminado su última competencia de su vida. Tiene los ojos enrojecidos de llorar. Aun con la sensación de haber tirado su último clavado y de que jamás volverá su subirse a una plataforma. Ya no corearan su nombre al unísono ni volverá a mojar su cuerpo con esa agua de alberca ni compartir los consejos de Iván Bautista -su entrenador-.
“Ha terminado el camino de mis sueños, de levantarme cada día con esto, con este objetivo, con esta meta de estar aquí en la plataforma, de representar bien a mi gente, a nuestro país”.
Está tranquila y orgullosa de lo hecho en el deporte de los clavados, “creo que siempre queremos dar más, siempre queremos tener más, siempre queremos irnos con las manos llenas y en mi caso con una medalla”.
Alejandra Orozco dice que no se va de París con las manos vacías, sino repletas de cariño y aprecio de la gente, “me voy con mucho gozo de saber que luché hasta el final”.
Cierra este capítulo de muchos años con un clavado que entrenó todos los días y que puso en ante la mirada de los jueces en estos Juegos Olímpicos.
“Un clavado no me define, la verdad es que estaba viviendo todo, a diferencia de hace cuatro ciclos, que era una niña donde no sabía dónde estaba parada, hoy fue todo lo contrario, sabía dónde estaba, sabía que era mi último clavado, sabía que estaba mi gente, que por mi cabeza pasaba todo lo que viví para llegar y de verdad temblé, temblé como nunca, pero lo disfruté como nunca”.
Alejandra acepta que este último clavado -atrás con dos y media vuelta y un medio giro- lo puso nerviosa, en donde se notó que ya quería cerrar y tirarlo bien, pero en cabeza estaba hacerlo no como un clavados cualquiera, sino mejor, porque era el último de su competencia, de su vida deportiva.
Ha llegado el momento de partir, “voy a extrañar todo este ambiente, de compartir con atletas que nos hemos visto crecer y nos hemos visto levantarnos una y otra vez”.
Alejandra estuvo en un deporte que le abrió sus brazos siendo una niña, luego pasó a ser una adolescente en donde se formó como persona y maduró y al final la despide como una adulta.
-Pero ya eres una histórica del deporte: “Me quedo orgullosa de lo que hice y de lo que he hecho y, bueno, a ver qué me depara el destino.
-Y volverías a repetir tu historia?: Sí, una y otra vez. Creo todo de nuevo, la Ale que soy, la Ale clavadista, la Ale como persona. De lo compartido con muchas personas, no cambiaría nada, bueno a veces a lo mejor sí, un puntito más en cada clavado..