Osmar Olvera y Juan Celaya dieron al país la primera medalla en esta prueba en justas olímpicas, en una competencia que ambos no podrán olvidar porque conquistaron la presea de plata ante un Centro Acuático de Saint Denis indescriptible.
COM Informa,
PARÍS, FRANCIA
2024-08-02
Los protagonistas: Osmar Olvera, el campeón del mundo en Doha 2024 en trampolín de 1 metro y subcampeón en 1 y 3 metros en Fukuoka 2023; Juan Celaya un joven que hace tres años se deprimió hasta pensar en el retiro y que ha luchado ante las adversidades.
Como todas las mañanas en la Villa Olímpica, situada al norte de París, Se levantó con el mismo ánimo. Tal vez ahora con un poco de más, porque estaba a horas de disputar su primera final en los Juegos Olímpicos París 2024.
Desayunó ligero. Se encaminó a la estación de autobús que, junto a Juan Celaya, los llevaría a Centro Acuático.
“Dormí bien, creo que lo disfruté; me paré y dije -hoy va a ser un gran día. Hice todo lo que hago antes de salir de la Villa. De verdad que disfruté cada trayecto hasta aquí en la alberca”.
Una vez en la fosa inició el calentamiento. Juan bajó primero. Luego él. Se fueron a la alberca y una vez ahí, platicaron de lo que se haría. Nada de lo normal. Nada de lo que no sabían hacer. A un costado sólo miraba la entrenadora de origen chino Ma Jin, quien además daba algunas indicaciones.
“Aquí en la alberca solamente llegamos a disfrutar cada momento y desde luego disfrutar cada clavado”, añadió Osmar Olvera.
11 de la mañana. Las ocho parejas se presentan. El Centro Acuático se prende cada vez que se escucha los nombres de los equipos. Abre el anfitrión con Jules Bouyer y Alexis Jandard, luego Ucrania, China con el campeón olímpico Wang Zongyuan y así hasta llegar a México con Osmar Olvera y Juan Celaya.
El escenario se llena de banderas mexicanas que se confunden con las italianas, pero que con los gritos de “Me-xi-co, Mé-xi-co” renacen, se asoman con gallardía como la acción que muestras los dos clavadistas a instantes de iniciar la prueba de trampolín de 3 metros sincronizado.
Cada salto es ejecutado con determinación y casi sin error, salvo lo que los jueces digan. Son seis rondas con clavados de alto grado. Todos buscan lo más alto del podio. Osmar y Juan guardan los más precisos para el final.
Al frente con cuatro y media vueltas. Al frente con dos y media vueltas y tres giros. Ambos son buen ejecutados. Los chinos Long Daoyi y Wang Zongyuan han titubeado en el cuarto salto, caen en segundo sitio, México es primero y las gradas en todo su esplendor.
Sin embargo, en la quinta ronda se recuperan y entonces Osmar y Juan van por la plata y, tal vez, por el oro. Hay que esperar. Si bien China es ya dueña del oro, los mexicanos no quieren perder la plata que es buscada por los británicos Anthony Harding y Jack Laugher.
Al final, México con la plata, la primera en saltos sincronizados desde el trampolín de 3 metros en Juegos Olímpicos, y Gran Bretaña con el bronce.
“Estamos contentos, muy felices de convertir nuestro sueño en realidad, que es ser medallistas y estar muy cerca de ese oro peleándole a los chinos. También es algo que nunca olvidaremos y quedamos más motivados para el ciclo que viene”, reitera Osmar Olvera.
El apoyo ensordecedor en el Centro Acuático no perturbó su desempeño, “al final es un deporte donde tenemos que estar enfocados al 100 por ciento.
Concentrados, pero era inevitable sentir esa energía del público, era inevitable escuchar a mi familia en la grada”.
Son emociones indescriptibles, que no se pueden decir con palabras, pero si se pueden sentir para realizar cada clavado.
“Agradezco a Dios, soy creyente, pero al final hicimos todo el trabajo que ya estaba hecho y sólo veníamos a recogerlo, solo veníamos a demostrar lo que estábamos hechos y lo logramos”, mencionó.
-¿Tú último clavado?. - La verdad que para mí ganamos, sentía que ganábamos, para mí ganamos, es un deporte de apreciación, así son las cosas, pero me quedo con la sensación de que ganamos. Pero casi nos sale. Hubieras visto la cara de los chinos.
Esto último es porque estuvieron a nada de ganar a los chinos, y lo hicieron en la cuarto ronda. Ahora sólo hay que seguir con el trabajo.
Juan Celaya, por su parte, reconoció que cuando recibió la medalla, sintió como su corazón latió fuerte y no hizo más que gritar de emoción.
“Esto es una recompensa de todo lo que he pasado. Con lo que hemos trabajado y únicamente venimos a recoger la medalla”, dijo.
¿De Tokio para acá, qué ha pasado, qué has vivido?
“Muchas cosas que creo que no hay tiempo para decir todo y me quedaría aquí horas platicando. Pero lo voy a resumir en que lloré, me caí, me volví a levantar, volví a caerme, volví a seguir cayendo, pero ya estamos aquí y celebrar lo conseguido"..